domingo, 4 de noviembre de 2012


María en tu Recuerdo

Entonces, recordó a la Virgen María. Dentro de las muchas cosas que habían perdido valor para ella, le asombraba que ese recuerdo opaco regresara a su mente. Ese recuerdo se originó por el tiempo cuando su abuela había muerto. Hacía ya tanto tiempo. Ahora  estaba a punto de ir a ese otro estado del universo, quizá paralelo a este mundo.

¡El impacto emocional de ese accidente automovilístico dejó una herida ¡tan profunda!... Simplemente estaba agotada de cargar aquel dolor que solo una madre podría conocer. Perder un hijo. La imagen de ÉL se extravió en los vericuetos de la imaginación y la esperanza que no pudo ser.

Perdió a su hijo. Perdió la posibilidad de soñar con otro. El accidente le dejó esa marca horrible, la cercenó.
Saltó a la oscuridad y el frío de la noche en medio de la indiferencia de los edificios inertes y el caos humano que contenían. 

Nada especial o extraño sucedió mientras caía, solo el terror y la sensación de total ingravidez.

Dos personas vieron un cuerpo joven,  esbelto,  de piel blanca y cabello negro caer del edificio de 12 pisos. Nada más quedaron inermes con la sensación de incredulidad.

En el último instante, antes del impacto, vio una niña hermosa y alegre que recitaba al lado de una anciana “enséñame Madre a seguir la voluntad de tu hijo, sálvame si estoy en peligro, a través  de Ti entrego  mi vida a la vida de Cristo”. Era ella misma al lado de su abuela. Con el tiempo, aprendió a aferrarse a la calidez de ese bello recuerdo, de esa oración, de la persona a quien iba dirigida. Se volvería a aferrar a ese recuerdo cuando llegaran los inevitables nuevos instantes de mayor dolor.